Amo, luego existo
Jamás entenderé por qué se declara la guerra a lo demasiado bonito,a lo que agita al corazón,
al amor.
Jamás entenderé por qué hay que fingir,
como estatuas de sal,
que no sentimos nada,
que el amor no nos remueve,
que el amor no nos cambia.
Sentir el amor es sentirlo todo:
dejarte llevar.
Qué pena aquellos que se ocultan,
aquellos que se reafirman en esa fea terquedad.
Qué pena porque hemos nacido por y para amar.
Nuestra madre nos trae al mundo con amor,
en él amamos, dios sabe si bien o mal,
y morimos rodeados de los que nos aman.
Vivimos para amar.
Negar esto no es solo una falacia,
es también una malicia,
de personas que no han sabido amar.
Negar que el amor es bello,
que el amor es, a veces, dulce,
que por amor sufrimos,
que por amor movemos océanos y mares,
es negar tu propia existencia.
Amo, luego existo.

¡Hola bonita!
ResponderEliminarCómo siempre, un texto precioso.
Por alguna razón la gente ha asociado amar con debilidad cuando es justo lo contrario. Lo ocultan, lo desechan, lo marginan... sin tener en cuenta que sin él la vida sería menos vida.
Abrazos!
¡Muchísimas gracias, preciosa! :) Sí, es cierto y es una pena... El amor hace que la vida sea más vida :D. ¡Muchos besos!
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