Café y luz para matar las bestias

No importa el tiempo que pase,
siempre volverás los pasos atrás.

Para ver lo que eras,
lo que fuiste,
lo que, seguramente,
ya no seas.

Y descubras que todo,
indudablemente todo,
estaba preparado para cambiar.

Que cuando tu microcosmos
se derrumbaba ante tus manos,
era el momento perfecto
para dar un giro total a tu universo.

Que las amistades caducan,
que algunos sentimientos dañan.
Que crecemos,
que cambiamos,
que evolucionamos.

Y nada de lo que fuimos volverá,
nada de lo que seremos
lo preveremos,
pero qué bonito caminar,
por la vida,
convirtiéndonos en nuestro yo más profundo,
ese que vale la pena,
ese que somos,
ese que descubrimos,
ese que hemos sido siempre,
aunque no quisiéramos darnos cuenta.



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